Si alguna vez te has preguntado qué hay dentro de la cabeza de un escritor a la hora de crear todas sus historias, has llegado al lugar correcto. Te explicaré mi proceso de creación de una novela, en qué me inspiro, cómo trabajo y por qué procesos pasa el libro hasta llegar a las librerías. ¡Quédate para saber más!

1. Las bellas artes: fuente infinita de inspiración

Como muchos sabéis, Titania, la madre de Ivy, es directora de un museo. Para mí son los lugares perfectos para encontrar inspiración en lo relativo a ambientes, objetos más relevantes de la trama y personalidad de mis personajes. Todas las disciplinas de las bellas artes son una parte integrante de mis obras, desde la pintura hasta la escultura. Para mí la música también es imprescindible para que las imágenes fluyan en mi cabeza. Una vez que sé qué quiero que aparezca, los sonidos hacen que todo cobre vida. No tengo un género favorito, sino que creo que cada momento tiene unas notas diferentes.

Pasillo de una galería de un museo. A ambos lados, sobre las paredes, se aprecian grandes cuadros. En el medio, sentados en sillones bajos, hay visitantes que los contemplan.

2. Lectura, lectura y más lectura

Antes de empezar a escribir, busco inspiración en diferentes fuentes: revistas, artículos de prensa, libros e incluso cartelas de obras importantes de los museos más destacados. Las palabras del resto me ayudan a encontrar las mías y el material gráfico que acompaña a este tipo de textos me sirve para ambientar mis narraciones.

En mis posts sobre Arturo y Merlín o de fantasía juvenil os hablé de algunas obras que están entre mis estanterías y que me ayudaron a escribir Keswick y el árbol de la vida.

3. Libreta y boli: mis fieles aliados

Vaya donde vaya siempre llevo conmigo una libreta y un bolígrafo, ¡una nunca sabe cuándo va a llegar la inspiración! Si por algún casual no los tengo a mano, utilizo las notas del móvil, aunque prefiero el formato tradicional. Anoto detalles que posteriormente me ayudan a desarrollar ideas completas y a relacionar los distintos contenidos. A modo de curiosidad: una vez que se me acaban las libretas, las guardo. Me encanta volver a ellas y rememorar el proceso de creación, acordarme de dónde y cuándo surgieron las ideas y contemplar el resultado final en formato de libro.

4. El último paso: la escritura

Aunque pueda parecer una paradoja, lo último que hago es escribir. Al tener las notas todo es más sencillo, la imaginación fluye mejor y soy capaz de concentrarme al máximo. No siempre respeto al cien por cien todas las ideas que anoté en la fase previa, sino que dejo que los personajes se moldeen a medida que avanza la historia y viceversa. La versión final sufre muchos cambios con respecto a la idea principal, pero la esencia se mantiene intacta. 


¡Y esto ha sido todo! Espero que os haya gustado descubrir qué hay detrás de mi proceso de creación. Os invito a conocer el de otros autores, ya que cada uno tiene sus manías, sus formas y su proceder. Lo importante es crear una historia de la que sentirse orgulloso, con la que sentirse identificado, que represente algo para el escritor y sus lectores y que, al mismo tiempo, cree un vínculo entre ellos.

Recordad que si queréis más contenido mío y del universo Keswick, podéis seguirme en Instagram y Facebook, además de suscribiros a mi newsletter. ¡Es gratis y os enteraréis de todo, incluso tendréis contenido exclusivo que no está publicado en mi web!